leggi in: | italiano | english | français | srpsko | shqip | română | عربي | Ingrandisci i caratteri  Rimpicciolisci i caratteri  Versione per la stampa  segnala questo articolo
 

Prensa y xenofobia, instrucciones para el uso

Por Giovanni Maria Bellu

desde Repubblica on line - Sesión "Gli altri noi"

La comisión propuesta por la Alta Comisaría de las Naciones Unidas y que está encargada de redactar un código deontológico para la prensa en defensa de los inmigrantes puso en marcha sus trabajos el pasado jueves.
Desde el primer encuentro se hizo patente la complejidad de la tarea. La "Carta de Treviso" (que establece reglas en defensa de los menores) es un modelo para crear orientaciones, pero la cuestión prensa-inmigración tiene más problemas complejos. Por ejemplo: ¿cómo distinguir las muestras de xenofobia en la prensa de los clásicos estereotipos periodísticos?

Es una vieja cuestión que queda por ser resuelta. Cuando Italia todavía no era un país receptor de inmigración, se relacionaba de las misma manera con los ciudadanos de algunas de sus regiones. Locuciones como "bandito sardo" [bandido de Cerdeña] (que tenían una lógica porque indicaban no sólo la procedencia regional, sino una forma de bandolerismo) solían extenderse por analogía a los casos totalmente diferentes. Por esto el inolvidadle Flavio Carboni era el “maniobrero de Cerdeña, mientras que Roberto Calvi nunca era el “quebrado de Lombardía”.

En la espera del código deontológico, de esa experiencia regional se pueden sugerir a los lectores y a los compañeros de trabajo un sistema artesanal eficaz para entender cómo la especificación del estatus (inmigrante, clandestino, etc.) o de la nacionalidad son componentes de la noticia y cuándo, en cambio, contienen matices de prejuicio.

Es muy simple. Imaginamos que un ciudadano italiano cualquiera, por ejemplo el senador Roberto Calderoli, quiere adoptar este método. Tendrá sólo que abrir su carné de identidad y controlar su lugar de nacimiento. “Aquí está, nací en Bergamo”. Después de esta evaluación, tendrá que recoger algunos titulares que contengan la especificación de nacionalidad y estatus y sustituirlas por “bergamasco” (habitante de Bergamo) para ver lo que pasa.

Para que la tarea sea más fácil, hemos realizado la operación en un patrón de noticias de las agencia de prensa del pasado enero. Los resultados fueron los siguientes: "Nochevieja: una bergamasca da a la luz y tira al bebé por la ventana". "Amenaza a su conciudadano y a su marido: bergamasco detenido". "Se detuvo a un bergamasco por contrabando de cigarrillos". "Bergamasco causa un accidente y luego quema dos coches". "Prisiones: un bergamasco se cose la boca y se clava unos hierros en la cabeza". Hay que precisar que, para no ser parcial, hemos realizado la misma experimentación con otras ciudades, también con la nuestra, y hemos obtenidos resultados igualmente surreales.

Sin duda reiríamos menos si, al acabar el juego de la sustituciones, hubiéramos experimentado en la vida social que algunas personas nos miraban con desconfianza, atribuyendo a nosotros, por el simple hecho de pertenecer a una dada región, una índole violenta o una capacidad de delinquir. Esto es lo que ha pasado en Italia en los últimos quince anos, como lo demuestran los sondeos. La imagen del inmigrante es muy lejana del inmigrante real. Se cree que ha llegado por mar, mientras que en la mayoría de los caso ha llegado por tierra, se cree que es musulmán, mientras la mayoría es cristiana. A causa del aturdimie"to del abuso de "atracos”, "invasiones", "olas", los ciudadanos italianos cree que los inmigrantes son muchos más de lo que son en la realidad. Si hay que ser sinceros, los resultados suscitan interrogantes embarazosos no sólo sobre la deontología profesional, sino también sobre el periodismo italiano tout court.

Traduzione a cura di Cinzia Montina, che ringraziamo.

[ Domingo 4 de febrero de 2007 ]

| presentazione | contatti | web design HCE s.r.l. | server Ipse Digit s.c. | 2003-2007 creative commons |