Inmigrantes, el ejército de los sin techo
Un millón de personas sin alojamiento estable o en casas atestadas
de Repubblica on line, 31 enero 2007
La investigación de Repubblica sobre el “posto cuscino” (literalmente: “lugar-almohada”). Sólo el 11,8 % es dueño del cuarto. El 72% alquila, la mayoría de las veces en condiciones imposibles.
Roma - Hay quienes duermen en una cochera. Quienes ocupan un catre en el lugar de trabajo. Quienes comparten un local con otras diez personas. Quienes se conforman de un “posto testa” (un espacio para dormir por la noche). Muchos son los inmigrantes con dificultades de vivienda en nuestro país: casi un millón, sólo entre los regulares. Los clandestinos quedan “invisibles” por las estadísticas.
La emergencia vivienda, denunciada ayer por la investigación de Repubblica, encuentra su confirma en los datos nacionales del informe Censis 2006: sólo el 11,8% de los inmigrantes presentes en Italia es dueño de una casa. Más del 72% alquila, mientras el 16,1% “vive en condiciones precarias”. Más precisamente, el 7,5% vive en casas de parientes y amigos, el 6,8% acampado en el lugar de trabajo.
No es todo. Del 72% de los inmigrantes que alquilan, casi el 20% se encuentra en condiciones de “grave congestión habitacional”. En números absolutos esto significa que, mientras un millón y medio de inmigrantes tiene condiciones habitacionales estables, alrededor de 900 mil personas viven en el “área de malestar”: un ejército de personas en situación de calle y sin derechos. De hecho, disponer de una casa es para los inmigrantes una condición esencial de legalidad.
Para la ley Bossi-Fini, quien quiere obtener un contrato de residencia, o quiera obtener un permiso de reagrupación familiar, debe poseer un “certificado de idoneidad del alojamiento”, es decir, demostrar de vivir en una casa idónea. ¿Pero idónea para quién? Para la ley regional sobre la viviendas populares. “La vida de los inmigrantes – explica Marco Paggi, abogado del Asgi (Asociación estudios jurídicos sobre la inmigración) – depende totalmente de los reglamentos de las Regiones.
De esta forma, mientras 46 metros cuadrados son considerados adecuados para dos personas en la región Lazio, en el Veneto alcanzan sólo para una. Una discriminación inaceptable, que lleva muchos inquilinos a la clandestinidad”. Es más, según el sindicato de los inquilinos, Sunia, el 42% de los inmigrantes regulares vive en promedio junto con 4-6 personas en casas de una o dos habitaciones. Y esto no es todo.
Según el Eurispes, al extranjero se aplica un alquiler “especial”: el 10%-20% más caro con respecto al alquiler pagado por los italianos. La mayoría de los dueños de casas, además, prefiere no alquilar a ciudadanos no comunitarios (el 57% los discrimina, admite la Asociación de pequeños dueños). La Caritas, en el 2006, trazó un mapa de los inmigrantes en situación de calle: el 32,9% vive en el Norte, el 46,5% en el Centro y el 20,9% en el Sur.
Más allá de la condición de malestar, crece también la de la integración. En el año 2006, más de 130mil contratos de compraventa de inmuebles fueron firmados por inmigrantes, la mayoría de ellos eslavos, africanos y chinos. La inversión media es de 103mil euros, cubiertos en el 70% por una hipoteca. Además no son pocos los extranjeros que compran casa entre 3-4 personas, para compartir el gasto. Según el centro de investigación Cresme “hoy el 20% de los alquileres y compras está realizado por inmigrantes y dentro del 2016 su cuota de mercado crecerá entre el 37 y el 54%”.
Mientras tanto, ayer el gobierno confirmó los contenidos del decreto-ley de reforma de la Bossi-Fini: nuevas normativas para facilitar las entradas legales en nuestro País y combatir los inmigrantes irregulares.
por Vladimiro Polchi
Traduzione a cura di Sabrina Espeleta, che ringraziamo.
[ Miércoles 31 de enero de 2007 ]
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