El fin de la excepción Schengen evita el paso de trabajadores sin papeles en regla a Ceuta

Texto y fotografías de Antonio Sempere, fotoperiodista

Photo credit: Antonio Sempere

Ceuta – A partir de las 00:00 horas de la pasada noche del 31 de mayo se iniciaba la segunda fase de la apertura de la frontera, una apertura «gradual y ordenada», acordada por España y Marruecos. Se esperaba que alrededor de 150 trabajadores y trabajadoras transfronterizos pudieran acceder a Ceuta con el visado especial que las habilita para entrar.

Antes del cierre unilateral de la frontera auspiciado por Marruecos en marzo de 2020 había en torno a unas 2.000 personas marroquíes de Tetuan con permisos transfronterizos en vigor.

La mayor parte son mujeres que prestan servicio en domicilios como empleadas de hogar o cuidadoras de personas dependientes y niños.

Algo más de mil de estás mujeres quedaron varadas en la ciudad sin poder volver a sus casas a muy pocos kilómetros de la frontera con Ceuta tras la decisión del gobierno alauí de cerrar los pasos fronterizos terrestres con Ceuta y Melilla.

Durante el cierre y los decretos de estado de emergencia por la pandemia de COVID 19 que ha durado más de dos años, los permisos para poder acceder a Ceuta han ido caducando y ha sido imposible poder regular la situación.Eso no ha impedido en muchos casos algunos empleadores ceutíes hayan seguido intentando regularizar a estas personas y seguir pagando sus sueldos, aún sin trabajar.

Una vez abierta la frontera al tránsito de transfronterizos, el Gobierno de España, a través de la Secretaria de Estado de Migraciones ha dado una instrucción para que estas personas que perdieron sus trabajos renueven sus permisos. Esta normativa permite que no se vuelva a empezar de cero con una nueva solicitud para contratar una persona de Marruecos (Con ello se ahorran trámites como un certificado negativo del SEPE sobre la cobertura del puesto).

A partir de hoy unas 150 personas pueden cruzar a Ceuta para trabajar. Bien porque disponen ya de Tarjeta de Identificación de Extranjeros (TIE) o bien porque tienen el visado especial para poder expedir la tarjeta TIE que les permite el tránsito hasta Ceuta. El visado especial gratuito es facilitado por el Consulado de Tetuán y una vez conseguido el trabajador está obligado pasar por la Oficina de Extranjería, que atenderá entre 35 y 40 peticiones al día. Una vez allí con el pasaporte en regla y con el visado especial con validez de un día para regularizar toda la documentación.

El visado especial les posibilita permanecer en Ceuta solamente un día, y está concebido para que estas personas realicen la expedición de su Tarjeta de Identidad de Extranjero en la Oficina de Extranjería.

La Oficina de Extranjería ha visto incrementada las solicitudes para tramitar las solicitudes que hará que una parte importante de estas trabajadoras y trabajadores puedan volver a Ceuta.

Las nuevas condiciones pactadas por los dos países para controlar el sistema fronterizo ya no va a permitir que las personas que venían a trabajar sin contrato a Ceuta, simplemente con el pasaporte de la provincia de Tetuán, puedan volver a entrar a la ciudad.

Esta nueva condición ha creado malestar entre muchas personas que comparten vínculos familiares con residentes en Ceuta y que no pueden cruzar a la ciudad autónoma para visitar a sus familiares o para visitar la ciudad. Algo que la administración aduanera español y en círculos próximos a los responsables fronterizos se toma como el fin de la excepción al tratado de Schengen, una condición exigida desde el gobierno autonómico que preside Juan Vivas para evitar, según ha manifestado el mandatario ceutí en varias comparecencias y trasladado a las distintas visitas gubernamentales que se han producido a Ceuta por parte de altos cargos y representantes de la Administración del Estado, como la visita del Presidente del Gobierno a Ceuta y Melilla tras la reunión de este con Mohamed VI en Rabat con el que mantuvo un encuentro en la que se trató la nueva etapa abierta en las relaciones entre España y Marruecos.

El permiso de los trabajadores transfronterizos está regulado en la ley de Extranjería y su reglamento. Este tipo de permiso no da acceso a prestaciones por desempleo, su pensión es mucho más baja que las que se cotizan en España. Además deben pagar un 25% de IRPF de no residentes.

De otro lado no es menos cierto que los salarios que perciben (Sobre la base del SMI) son muy superiores a los del otro lado de la frontera (Ganan igual que un profesional con título universitario).

Las personas que permanecieron en Ceuta, (no atrapadas porque hubo corredores, sino porque prefirieron mantener su trabajo para mantener a sus familias), ahora deben volver a Marruecos para regularizar su documentación y su permiso.

El Gobierno está decidido a regularizar a todas las personas que trabajen en Ceuta, eso sí, a las jornadas y salarios que establece la ley en España, evitando con ello la explotación y los abusos.

Este martes 31, cuando se estableció la segunda fase de apertura “escalonada” que comprometieron los gobiernos marroquí y español, ninguna persona con permiso ha cruzado la frontera hacia la cuidad autónoma. Muchas de las personas que cruzaban a primera hora de la mañana lo hacían para otros menesteres, desde visitas médicas a trámites bancarios o, simplemente, poder ir a coger un ferry camino a la península.

Los requisitos que se exigen en esta segunda fase de la reapertura de la frontera a los trabajadores transfronterizos han dejado en fuera de juego a casi la totalidad de los trabajadores transfronterizos.

La unidad de fronteras de la Policía Nacional estaba dispuesta para recibir a los trabajadores transfronterizos pero como un agente explica “nos dijeron que estuviéramos aquí pronto, que desde las siete empezarían a llegar y hasta el momento no ha pasado nadie”.

Al otro lado cientos de personas, sin los documentos en regla, intentaban acceder a las instalaciones fronterizas marroquíes pero la policía les ha obligado a dar la vuelta donde han quedado concentrados en la rotonda del Hotel Ibis de la vecina ciudad de Fnideq (Castillejos) en las inmediaciones del paso de Bab Septa.